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viernes, 13 de enero de 2017

Pollo con verduras

¡Ir de bares nos va a salir más caro! Todo va a subir, o si no esperad a unos días. Hoy no desayunábamos con la noticia de la subida del precio de la luz. Nada más y nada menos que un 30% más cara que el año pasado. OJO. Una subida de un 30% en un año en que el petróleo se ha mantenido a precios muy bajos. Y cuál es la razón que esgrimen las eléctricas para justificar este "navajazo", pues sencillamente que en 2016 no hizo viento. Ala ya está, y se quedan tan "panchos". O sea que ahora, en pleno siglo XXI el precio de las "cosas" va a depender de si hay viento o no. Las eléctricas, respaldadas por el Gobierno de turno, han puesto mil y una trabas a la gente que quería instalarse placas solares en sus casas, mientras ellas seguían construyendo los "molinos" (contra los que no tenemos nada, al contrario), y ahora resulta que si no hay suficiente viento hay que buscar la luz en otra parte y sale más cara. Haberlo pensado antes y haber apostado con fuerza por la energía solar.  Además, si ahora sube la luz porque no hay viento, cuando tengamos temporales y días de ventisca ¿bajará el precio del recibo?. Mucho tememos que no.

Donde no hay nada que temer es en la receta que hoy os proponemos: pollo con verduras, un clásico que os hará quedar como reyes.

Ingredientes: Más o menos los de siempre: Pollo (troceado), pimiento verde y rojo, champiñones, zanahoria, tomates, guisantes (de lata), harina, vino blanco, pimentón y taquitos de jamón.


Falta la harina y el pimentón

Primero. Pasamos el pollo por harina y lo ponemos a freir directamente en la paella que vamos a cocinar el plato. Debe quedar doradito. Cuando haya cogido ese color, lo retiramos.


Harina, la justa, que no sobre

Debe quedar doradito, pero no es preciso que esté super-frito

Es el momento de retirarlo

Segundo. Mientras el pollo se fríe habremos aprovechado para cortar las verduras en trozos medianos. El tomate lo hemos escaldado para pelarlo bien y quitar las semillas.






Tercero. En la misma sartén, paella, ponemos las verduras y de jamos que se vayan cociendo a fuego lento.





Cuarto. Cuando las verduras estén casi hechas volvemos a añadir el pollo que lo espolvorearemos con pimentón, y añadimos un vaso de vino blanco. Y a esperar a fuego medio bajo. Sin prisa.


Es el momento de agregar el vino blanco

Ya está no hay más secreto. 




Si lo acompañáis de una barra de buen pan, os parecerá más bueno. Novatos, probadlo, no es nada difícil y está muy bueno.

Hasta la próxima.






sábado, 3 de diciembre de 2016

Codillo al horno

Ya está, ya hay otro producto en la lista de malos-malotes: las bebidas azucaradas. Estaba claro que estas bebidas contienen un elevadísimo nivel de azúcar. Para saber eso no hacía falta muchos estudios o informes de la OMS sólo hay que ver el nivel de obesidad tan exagerado que se da en los países en los que su consumo está súper-extendido, evidentemente estamos hablando de los EEUU. Pues bien, como no, ¿cuál es la medida que adoptan los gobiernos para mejorar la salud de la población?. Efectivamente: subir a lo bestia los impuestos que gravan estas bebidas. No se trata de concienciar a los consumidores, de hacerles ver lo perjudicial que es su consumo abusivo para el cuerpo , no, eso no, no sea que se vayan a enfadar las multinacionales que controlan estos productos. Al final lo más fácil es que valgan más así a lo mejor la gente se lo piensa y no consume. ¿Pero alguien se cree que por que una lata de Coca-cola, o de Fanta, o de Sweeps, o... cueste 5 ó 10 centimos más va a bajar su consumo?. Seguramente el primer día o el segundo se note algo, pero a la larga la gente a la que le gustan estas bebidas seguirá consumiéndolas, el Estado recaudará más, a las multinacionales ni tocarlas y todos tan contentos. La pregunta es sencilla. En estas latas o botellas se añadirán fotos de gente obesa y dentaduras podridas. Ya veréis como a tanto no se atreven.  Como tampoco se atreverán a justificar el aumento de la gasolina diciendo que así la gente no cogerá el coche por lo que habrá menos accidentes de tráfico. 



A ver quién es el guapo que ve esta imagen en una
lata de refresco y se la bebe tan tranquilo


Resultado de imagen de gordos en la playa
Esta foto también desalentaría a alguno y
no haría falta subir los impuestos


Lo que no produce obesidad, o eso queremos pensar es la receta de hoy, el codillo al horno. Ingredientes: Codillo de cerdo (Dependiendo del acompañamiento que preparéis, si sois poco comedores: uno para dos personas, si os va la carne, uno persona. Nosotros en esta ocasión preparamos tres para cuatro personas y quedamos bien. Cada uno pesaba sobre 1/2 kilo, pero no os engañéis, tienen mucho hueso)

Primero. El día antes preparamos los codillos con aceite, hierbas, laurel y ajo. Lo "frotamos" por la carne, tapamos con un papel film y a la nevera.


Romero, tomillo, lo que tengáis a mano














Segundo. Calentamos el horno a 250º. Ponemos los codillos 25 minutos. Pasado este tiempo les damos la vuelta y los dejamos otros 25 minutos. Esta receta no lleva ningún tipo de acompañamiento, cada uno después que lo sirva con patatas, verduras o lo que quiera. Lo único que hemos hecho es pasarlos a una fuente más grande y preparar una mezcla de agua con vinagre (un 10% de vinagre) que iremos añadiendo para que el codillo no se seque.


Pasados los primeros 25 minutos 

Pasados los primeros 50 minutos

Segundo. Bajamos el fuego a 190º. Regamos la carne con el agua y el vinagre y la dejamos 25 minutos más. Pasado este tiempo le damos la vuelta y lo dejamos otros 25 minutos. Cada vez que le damos la vuelta podemos echar agua/vinagre. Mirad si la carne ya está tierna y a comer, si creéis que le falta un poco, pues un ratito más, no pasa nada.


Todavía le falta una media hora

Tercero. Servir y comer. En esta ocasión lo acompañamos de patatas fritas. Exito total. Probadlo y ya me contáis. Para lo fácil que es y lo económico que resulta, vais a quedar como señores.

Hasta la próxima. 



lunes, 8 de agosto de 2016

Berenjenas rellenas de carne

¡Pokemón, te necesito! Ya está, "Cocina para novatos" ha encontrado la solución para que los más jóvenes coman fruta y verduras. Pokemón go nos lo ha puesto fácil. Tan sólo hace falta crear un juego, una versión del famoso de Nintendo, en el que se compagine la caza de estos "bichitos" con comer alguna pieza de fruta. Así los chavales y los maduritos-desfaenados deambularían por las calles buscando algún pokemón y cuando lo encontraran, en vez de lanzarles bolas para cazarlos, deberían comerse una pieza de fruta o verdura. Eso sí, no pueden elegirla, el pokemón les indicaría cuál.  La gracia estaría en que los pokemons de menos valor irían emparejados con frutas más o menos apetecibles como un plátano, una manzana, una pera... pero los más valiosos requerirían un mayor esfuerzo, nada más y nada menos que una sandía, un coco... hasta llegar a los niveles más altos en los que deberían atacar un pokemón-apio, o un tomate crudo. Y al final, lo más de lo más solo para los más audaces, los verdaderos entrenadores, esos que son capaces de comerse un brócoli sin pestañear. ¡Qué sana iba a estar la juventud!.

Sano, sano, sano a más no poder es el plato que hoy os proponemos: berenjenas rellenas. Un poco de faena que vale la pena.

Ingredientes: Berenjenas, carne picada, cebolla, tomate, harina, taquitos de jamón y queso.

Las berenjenas son las "cosas" que tienen forma
 entre maraca y guante de boxeo

Primero. Trabajos manuales: Partir las berenjenas por la mitad a lo largo y vaciar su interior. Reservar la "carne".




Volvemos al colegio. A trabajos de pretecnología
No hay que tirarlo, luego se utilizará


Segundo. Ponemos a sofreír la cebolla cortada a trocitos pequeños, pero no diminutos. Cuando esté casi hecha añadimos la carne. En esta ocasión preparamos cuatro berenjenas y utilizamos aproximádamente 300 gramos de carne, entre vacuno y porcino.







El fuego no tiene porqué estar muy alto
Tercero. En el momento que veamos que la carne ya está casi "comestible" agregaremos la "carne" de las berenjena y dejaremos freir un rato hasta que pierda volumen. Seguidamente podemos añadir el jamón y poco después el tomate triturado (como siempre de bote).

Unas vueltas y que continúe en el fuego



Cuarto. Hemos dejado unos minutos. Ahora para que todo se amalgame, añadimos un poco de maicena (harina de trigo) y leche. Unas vueltas con una cuchara de madera a fuego medio-bajo.

La clave está en remover siempre a la misma velocidad
 



Quinto. Dejamos reposar unos minutos el relleno hasta que la temperatura sea manejable. Rellenamos las berenjenas, añadimos queso por encima, el que más os guste o el que tengáis por la nevera y al horno. Unos 30 minutos 

 
Aún no tenían el queso


 El resultado final: Plato de categoría que os hará quedar como señores si tenéis invitados:


Como siempre la foto no hace justicia al plato
Bueno novatos, esta vez hay que trabajar un poco, pero vale la pena, os gustará y además habréis cogido muchas vitaminas para poder volver a salir a la calle a cazar pokemons.

Hasta la próxima.


domingo, 10 de julio de 2016

Costillar de cerdo a la miel

¡Qué atrocidad! Amigos, ante todo comunicaros que "Cocina para novatos" ha vuelto de realizar un nuevo trabajo de campo en busca de recetas diferentes, en esta ocasión por Flandes donde hemos sido testigos, una vez más, de cómo se maltrata culinariamente a los turistas. NO HAY DERECHO. Evidentemente todos sabemos que los precios van a ser más elevados allí donde radiquen los mayores atractivos turísticos. Hasta ahí correcto y asumible, pero lo que ya no es de recibo en ninguna parte del mundo es que las ciudades, los países, hayan perdido su identidad culinaria, su personalidad. Excepto algún plato típico "explotado" y desvirtuado hasta lo infinito (el ejemplo más claro es el de la paella en España), el resto de comidas que se ofrecen en cualquier ciudad-turística son idénticas. Las franquicias y el resto de restaurantes parece que hayan copiado sus "cartas". Ya está bien. Está claro que alguno pensará que es porque no hemos buscado mejor, puede ser, es cierto que en toda gran ciudad habrá restauradores de primer nivel que servirá otro tipo de comida pero "Cocina para novatos" no está pensada para los que pueden gastarse 250 euros en una comida. 

Tampoco ayudan nada las referencias y consejos gastronómicos publicados en las guías turísticas, páginas web y blogs de viajes. A veces porque unas se copian de otras y repiten al pie de la letra los mismos textos, y otras porque se nota demasiado que están "esponsorizadas". Como ejemplo os pondremos un caso real: De todos es conocido el "amor" que tienen los belgas a los mejillones y a las patatas fritas, (lo de las patatas es para que se lo miren, pero bueno, cada uno que haga con su cuerpo lo que quiera), pero no se sabe por qué en unos blogs y en varias páginas de viajes aparece que en Bruselas es muy popular y famoso un bocadillo llamado "mitraillette" y además en varios coincidían en señalar un bar-restaurante-frituría como el mejor en la especialidad. ¡Pues a probarlo!. Gran error. Metralleta no, bomba atómica. Vaya monstruosidad: un bocadillo de casi media barra de pan, pan, con ensalada, salsas variadas, trozos de carne (aún no hemos descubierto de qué animal procedía pero estaba malísima), patatas fritas y más salsas. En primer lugar decir que el concepto ya va contra-natura. ¿Qué pintan unas patatas fritas dentro de un bocadillo?. En segundo lugar destacar las limitaciones del cuerpo humano para comer ese engendro, ¿en qué boca cabe eso?, en tercer lugar qué persona tiene la habilidad suficiente para comer eso sin que se el pan se desmonte por un lado las patatas se vayan a la mesa, las salsas suban por nuestra manga... y por último ¿de qué era la carne?. Os dejo una foto cuando nos lo sirvieron. No pudimos hacer foto después de la destroza pues teníamos las manos totalmente "pringados" de mayonesa y ketchup y no nos atrevimos a coger la cámara.



Donde no hay problema, ni miedo, es en la carne que hoy vamos a preparar: unas costillas de cerdo a la miel que están geniales. El nombre puede espantar a los que seáis muy novatos, pero tranquilos, es una receta súper fácil de elaborar que os va a dejar muy satisfechos.

Ingredientes: Costilla de cerdo, ketchup, ajo en polvo, pimienta, romero, salsa de soja y miel (una normalita).




¿Quién adivina de que supermercado son?
La costilla la hemos partido en dos trozos para
 que cupiera bien en el bol donde va a macerar


















Primero. Prepararemos la mezcla con la que "untaremos" la carne. Para eso en un bol mezclamos una cucharada grande de ketchup, una cucharadita de ajo en polvo, un poco de pimienta, dos cucharaditas de romero, unas dos cucharadas de salsa de soja (a vuestro gusto), y dos buenas cucharadas de miel. Se remueve todo. Debe quedar como una pastita.






Segundo. Con un pincel o con lo que tengáis más a mano embadurnáis toda la carne por todos los lados, la ponéis en un recipiente, la tapáis con un papel film (a poder ser) y directa al frigorífico para que macere. El tiempo ideal es unas 24 horas pero si es menos tampoco pasa nada.


La carne "pintada"

Tapada con un film y a la nevera
Tercero. Llega el día de cocinar. Ponemos la carne en una bandeja y cuando el horno esté a 190 grados centígrados, lo que viene a ser unos 374 grados fahreneit o unos 647,15 kelvin, la metemos al horno. Dejamos que pasen unos 45 minutos, lo que viene a ser unos 2.700 segundos.




Aprovechamos para "repintar" la carne


Cuarto. Han pasado los 45 minutos. Damos la vuelta a la carne (es mejor que primero esté boca bajo). Volvemos a "pintarla" con el jugo que ha soltado y de nuevo al horno. Id mirando de cuando en cuando, pero estará por la media hora nás y ya está. 



Como siempre, las fotos no hacen justicia al sabor y la calidad del plato. Magnífico. Eso sí, contundente. A los comensales les gusta la carne bien hecha por eso está como quemada por arriba. Que la foto no os engañe. Estaba magnífica y más acompañada con unas patatitas.



Novatos: Atreveos que no es nada complicado. Si tenéis invitados quedaréis como señores.

Hasta la próxima.

sábado, 11 de junio de 2016

Pollo al limón

¡Van a odiar la comida!  ¿A qué viene esto? Pues sencillamente que el otro día "Cocina para Novatos" pudo percatarse "en persona" de lo nefasta que es la comida que sirve un colegio a sus alumnos. La empresa contratada por la escuela, un catering, podría dedicarse tanto a preparar mortero para las obras como menús infantiles, el resultado final tiene la misma textura y supongo que sabor. Sobre el papel todo es correcto: verduras, merluza, arroz, fruta... Pero luego la realidad es bien distinta: Servida sin gracia alguna, sin temperatura, sin sabor a nada, raciones de risa, fruta o súper-pasada o súper-verde... Pero lo más grave, es que hablas con otros padres de otros colegios, y más de lo mismo. Todos coinciden. Y si esto es así ¿por qué se consiente? ¿por qué se ha acabado con las cocinas de los colegios? ¿hay algún interés económico que se nos escapa?. Antes los que nos quedábamos a comer en los colegios odiábamos un día por algo, bien por las acelgas, el pescado..., pero eran muchos más los días en los que sí se podía se repetía. Incluso se esperaba con ganas el día de la paella, o el del arroz al horno, pero ahora esto es impensable. Como prueba tan sólo recordad cuántos profesores se quedaban a comer (casi todos) y ahora si podéis averiguad cuántos lo hacen. La mayoría o comen fuera, o se llevan el tupper.

Además, por si fuera poco, los precios tampoco son baratos. Al contrario. Luego te explican que también hay que pagar a los monitores, las extraescolares, etc. Tonterías. No hace falta ser mal pensado para adivinar que detrás del cambio que pertrecharon todas las Comunidades Autónomas hace ya más de cinco años únicamente se escondía un interés económico. Viendo lo que comen los chavales, ¿qué sentido tiene después que los profesores intenten explicar la pirámide alimentaria, la necesidad de comer 5 piezas de frutas y verduras al día, la importancia de los cereales...? Primero dadles un huevo frito que caiga al suelo y no rebote hasta el techo y luego ya veréis como no se odia todo lo relacionado con la comida y es más fácil enseñar buenos hábitos alimentarios. 

Como prueba de que comer bien puede ser fácil y barato os proponemos la siguiente receta: pollo al limón. Al horno con especias y ya está. 

Ingredientes. Para los más seguidores,  hoy no vamos a utilizar ni cebolla, ni tomate. Pollo, en esta ocasión muslos (ahora llamados muslitos), alas, (ahora llamadas alitas), orégano, romero, pimienta, ajo en polvo, vino blanco, tomillo, aceite  y medio limón.


Como siempre, falta el aceite

Primero. Limpiamos el pollo porque sí,  mucha bandejita de plástico mucho papel absorvente, pero algunas veces se encuentran más plumas que en un edredón.  Espolvoreamos la carne con el romero, el orégano, la pimienta molida, el ajo en polvo (si queréis cambiadlo por unos dientes). 




Segundo. Escurrimos el medio limón y lo mezclamos con la carne. Unos "restregones" para que todo se reparta bien. Un buen chorro de aceite y al horno. Lo habremos calentado a 200 grados. 



Ni que decir tiene que el horno lo habremos precalentado antes de meter el pollo.






Tercero. Lo tendremos aproximádamente 30 ó 35 minutos. Lo sacamos, le damos unas vueltas y añadimos el vino blanco, un vasito pequeño.


Tiene buena pinta, la cosa va bien. Otra vez para dentro

Cuarto. Esperamos otra media hora larga y ya está. De un día para otro puede guardarse sin problemas. Acompañado con patatas, o guisantes, o incluso arroz tendréis un plato ideal para meter en el tupper. Seguro que mejor y más barato que el menú que comerán los escolares.

De nuevo al horno. 35 minutos y se acabó

Este es el resultado final. Magnífico.

Ha sobrado salsa por si alguien quiere mojar. Animaros novatos, es sencillo y está riquísimo.

Hasta la próxima.