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lunes, 17 de octubre de 2016

Auténtica sopa castellana

Otros cerebros. No nos estamos refiriendo a los que han dado el premio Nobel de literatura a un cantante, nos referimos a los que han pensado que lo mejor para reducir el consumo entre los jóvenes de las bebidas azucaradas es subir mucho su precio. ¡Qué tios!. Si las bebidas azucaradas, llámense coca-cola, pepsi-cola, fanta... son tan perjudiciales para el organismo lo que hay que hacer no es subirles el precio, es sencillamente informar a la gente de las muchas consecuencias negativas que tiene para la salud su consumo. Pero claro, esto chocaría frontalmente con los intereses de esas megamultinacionales, y eso no se puede permitir. Para nuestros dirigentes lo más práctico es subir el precio así con la excusa de adoptar medidas en bien de la sociedad, podrán seguir recaudando más impuestos sin que las empresas pierdan ni un céntimo. Esta misma idea genial ya la han llevado a la práctica con el tabaco y el alcohol y no ha dado resultado, su consumo se mantiene.  

Si los tiros van por ahí "Cocina para novatos" les propone otros campos en los que dar rienda suelta a su "inteligencia". Si no queremos que hayan víctimas de accidentes de tráfico, subimos mucho el precio de los coches y así casi nadie se los podrá comprar, casi nadie circularía y casi nadie se la pegaría. Si queremos evitar que los jóvenes hagan botellón, pues subimos el precio del alcohol hasta límites insospechados y ya está; o los cubitos a 100 euros. Si queremos que se consuma más verdura y menos carne, pues fácil: El kilo de lomo a 200 euros y la lechuga a 5 céntimos y ya veréis cuantos vegetarianos a la fuerza habrá. Aunque hecha la ley, hecha la trampa, seguro que habría un mercado negro de carne. 

Para olvidarnos de estos políticos-cobradores del frac vamos a preparar una sopa castellana que entra muy bien si hace frío y si no lo hace.

Ingredientes.  Para el caldo: Un esqueleto de pollo, un muslo, unas zanahorias, un hueso de jamón y un puerro. Para la sopa (no os liéis, luego lo entenderéis): ajos, taquitos de jamón, pan y huevo.

Primero. Preparamos en la olla exprés un caldo de pollo. Para ello añadimos la zanahoria, el puerro, la carcasa de pollo, un muslo y el hueso de jamón. Un poco de sal y unos 25 minutos al fuego. Reservamos el caldo para luego, incluso para el día siguiente o el que queráis.

Las verduras
Ya está el pollo. Agua, sal y a esperar











Segundo. Vamos a preparar la sopa castellana propiamente dicha. Empezamos pelando unos ajos, y cortándolos en láminas. Los ponemos a sofreir en la cazuela con poco aceite. Seguidamente añadiremos los taquitos de jamón. Un par de minutos serán suficiente. Mientras, habremos tostado, horneado, o sanwicheado, unas rebanadas de pan. Cuando el jamón y los ajos ya hayan cambiado de color, agregamos a la misma cazuela el pan tostado y troceado a lo basto. Echamos una cucharadita de pimentón dulce y damos unos buenos "meneos".

El ajo laminado y el jamón

El pan tostado esperando su momento

Lo primero en entrar al fuego: los ajos

El jamón le va a todo

El pan lo troceamos sin miramientos

El pimentón dulce, pero si queréis picante allá vosotros

Tercero. El caldo colado, lo pondremos a hervir. Cuando lo haga lo verteremos en la olla en la que están el jamón y sus amigos. Dejaremos que todo hierva junto unos 15 minutos.


El caldo todavía no había comenzado a hervir

El caldo ya ha sido volcado a la olla. A esperar

Cuarto. Importante. Vamos a añadir un huevo escalfado. Para ello ponemos agua a hervir y cuando esté en plena ebullición añadimos con mucho cuidado el huevo sin cáscara. En dos o tres minutos estará listo. 





Aquí haremos los huevos
Aunque no se vea bien, hay un huevo dentro






Quinto. Emplatamos. La sopa castellana y el huevo en medio. A comer.

Como siempre, la foto es pésima


Aunque parece que este año también va a tardar en llegar el frío, podéis animaros y prepararla. Está buena.

Hasta la próxima.

lunes, 2 de mayo de 2016

Sopa de fideos con almejas

Una lupa por favor.  Que alguien me explique si hay alguna norma o Ley que regule el tamaño mínimo que deben tener las letras en los envases de comidas. Si no la hay, que la pongan. En un país, un continente, en el que se regula sobre todo y por cualquier tontería no es de recibo que por mucho que forcemos la vista no podamos leer los ingredientes de los envases de la comida, o el tiempo de cocción, o simplemente la fecha de caducidad. Unas veces porque el tamaño es minúsculo, otras porque "casualmente" coincide con los pliegues del plástico o cartón, y otras por ser de color claro sobre fondo transparente. ¡Señores fabricantes! Respeten al consumidor, que todos no tenemos 20 años.

Por eso mismo, en otro gran trabajo de investigación "Cocina par novatos" buscó una lupa y empezó a leer. Y por culpa de la lectura, nos asaltaron la dudas y los miedos:  Quien entiende el mensaje que aparece en los huevos, o quién realmente sabe lo que es un aditivo E-202 (¿será bueno, será malo?), y qué pintan las trazas de marisco en un paquete de pipas,  y por qué le echan a la comida glutamato monosódico, y por qué está escrito todo en 10 ó 20 idiomas, y para qué sirve la lecticina de soja o los glucósidos de esteviol. Está claro, si todos los productos "escriben" sus ingredientes en letras minúsculas es sencillamente por nuestro bien, para que no podamos enterarnos de lo que estamos comiendo. O lo aceptamos o nos matriculamos en la facultad de química.

Donde no hay que matricularse es en la cocina. No tiene secreto, sólo es intentarlo y a triunfar. Hoy, como ejemplo de simplicidad y buen sabor, vamos a preparar un plato de cuchara: sopa de fideos con almejas. Fácil y resultón. 

Ingredientes. Los que veis en la foto más el ajo, el perejil y el colorante, a saber: almejas, sepia, tomate, cebolla, pimiento verde, guisante, fideos y caldo (en esta ocasión repetimos con el de tetra-brick, pero si tenéis casero, mucho mejor).

Parece un bodegón 


Primero. Sin que sirva de precedente, vamos a preparar los ingredientes antes de ponernos a cocinar. Para empezar, cortamos las sepias en trocitos que quepan en la cuchara. También cortamos la cebolla y el pimiento más que menos. 


La cebolla, cuando más pequeña, mejor
La sepia es descongelada. Si fuera fresca sería ideal




















Segundo. Para empezar lavamos lo mejor que podamos las almejas después de haberlas tenido mucho rato en agua con sal. Las almejas, lo más limpias que podamos las ponemos a hervir a fuego lento con un poco de agua. Cuando se hayan abierto, colamos el caldo y lo reservamos, seguidamente separamos la molla de las conchas.


Con poca agua y a fuego lento
Separamos la molla y reservamos el caldo





Tercero. Ahora ya empezamos a cocinar. Sofreímos la cebolla y el pimiento verde. Cuando haya pasado un rato y veáis que la cebolla se ha quedado casi transparente añadís la sepia. Si comienza a echar espuma o agua no os asustéis, es hasta normal tratándose de sepia congelada.


A ojo, esto no es matemático
Subimos un poco el fuego y añadimos la sepia












Cuarto. Cuando la sepia ya esté frita y haya desparecido la espuma, ponemos el tomate y los guisantes. Mientras estos se hacen, en el recipiente para la batidora añadimos al caldo de las almejas un ajo y perejil. Picamos y Cuando esté el tomate ya frito, echamos la caldo-picada a la olla y el colorante. 

De nuevo sacamos el ojímetro
A medio picar
















Quinto. Es el momento de echar el caldo que, aunque no lo hayamos dicho antes, estaba calentando en otra olla. Dejamos que hierva todo unos minutos antes de añadir los fideos. Para este plato es mejor que sean gruesos o como mínimo medianos.


Que hierva unos minutos antes de añadir los fideos
Como el caldo de tetra-brick tira
a salado, no añadimos sal

















Sexto. Los fideos deben cocerse pero no quedar pastosos. De cuando en cuando vais probando. Al final añadís las almejas. Y ya está.


La foto es pésima, pero el sabor magnífico

Ya lo sabéis, intentadlo que es facilísimo y queda un plato muy agradecido.

Hasta la próxima.

martes, 12 de abril de 2016

Arroz caldoso de sepia

¡No confundamos a la gente! Resulta que ahora el brócoli es un súper-alimento. Ja, ja y ja. No vamos a discutir sus grandes cualidades si hablamos de cuidar la salud, bien como antioxidante, para evitar el colesterol, como aporte de vitaminas, fortalecedor de las defensas, etc, etc. Pero este no es un blog de medicina, es de comida y como comida, comida, pues que quieren que les diga, hay miles de productos más sabrosos, más placenteros para el paladar. Así que cuando se hable del brócoli como un súper-alimento, por favor, que se haga en términos nutricionales y de salud, y no en el campo de la restauración. Sólo un apunte, ¿cuántas de las recetas que podéis encontrar elaboradas con el brócoli, no se acompañan de otro ingrediente más sabroso para "camuflar" precisamente a esta col?. Esto no quiere decir que no debamos seguir consumiéndolo, pero que no nos engañen: la mayoría lo haremos porque es beneficioso para nuestro organismo, pese a que el paladar "sufra".

"Cocina para novatos" es de la opinión que con la multitud de investigadores y científicos que hay en todo el mundo algunos deberían ocuparse en "crear" el verdadero súper-alimento. Un producto que tuviera los beneficios de los alimentos más saludables para el organismo, no engordara sin importar la cantidad que se comiera y que tuviera un sabor y un aspecto agradable. Imaginad qué placer para una persona que le gustara mucho el sabor de las gambas y a la vez le encantara la textura de la piel del pollo a l'ast. ¡Qué no daría esta persona por un súper-producto con forma de plátano que una vez pelado tuviera el sabor de la gamba de Denia con la textura de la piel tostada y aceitosa del pollo asado. Y además sin engordar!. Cada uno que imagine su "guarrería".

Aprovechando que nuestro pescadero de confianza, el gran Pedro Adolfo, nos ha aconsejado la sepia sucia acabada de llegar de la lonja, vamos a preparar un arroz caldoso que "quita el hipo".  Los ingredientes son el arroz, alcachofas, judías, guisantes, pimiento, cebolla, gambas (una por comensal, como siempre, así se evitan discusiones), caldo de pescado y un par de sepias.

Falta la cebolla y los guisantes
A una gamba le falta la cola, pero da igual

Espectacular. Producto de primera calidad



Primero. Sofreímos las gambas. Cuando estén en su punto y hayan dejado todo su sabor en el aceite las retiramos y las guardamos para después. Llega el momento de decidir si ponemos o no cebolla, al final la incluimos en el plato. Un poco de cebolla cortada muy fina a sofreir en el aceite de las gambas. Cuando empiece a transparentar añadimos el pimiento verde y  ponemos un ajo troceadito. Unos minutos que aprovechamos para limpiar bien las alcachofas y cortar las judías.





Segundo. Es el momento de añadir la sepia y las judias verdes. Dejamos, con paciencia que se sofría todo antes de agregar el tomate rayado (en este caso, como siempre, de bote). Es el momento también de echar los guisantes. Mientras todo se sofríe, calentamos el caldo. Aproximadamente litro y medio para cuatro personas de buen comer.

El tiempo lo marcará la sepia

La clave está en el sofrito
No mentimos, el caldo es de tetrabrick



Tercero. Llega el momento de echar el arroz. En esta ocasión hemos encontrado un paquete en el supermercado que indica que es ideal para arroces caldosos. Vamos a probarlo. Ponemos la cantidad que creamos adecuada según nos guste más o menos caldoso. Lo rehogamos todo con el sofrito del tomate, la verdura y la sepia. Añadimos colorante. Un par de meneos y añadimos el caldo caliente. Ahora, a dejar pasar el tiempo. No hay que precipitarse pero tampoco dormirse.





Que no se nos olvide poner las gambas cuando empiece a hervir 

Ya está no hay más secreto. Es una receta que ya conocemos de otras veces, cambiando la sepia y las gambas por el bogavante y los calamares, pero no nos cansamos de hacerla. Atreveos novatos, es un auténtico manjar. Hoy sí que nos hemos acordado de fotografiar el resultado final (no muy estético pero somos así)


Hasta la próxima.

viernes, 8 de abril de 2016

Potaje "light"

¿Dónde está el truco? Nada que no hay manera, "Cocina para novatos" acaba de volver del Sur de España tras realizar un trabajo de campo sin encontrar la solución a la pregunta que nos ronda por la cabeza desde hace años. ¿Cómo es posible que en el Sur pidas una cerveza, te pongan una tapa, y aún así la consumición te salga más barata que en el Norte?. Y no estamos hablando de unas patatas de bolsa o unas aceitunas, nos referimos a un platito de magro con tomate, boquerones, pincho, calamares, paella... o sea, tapas de cocina. Así da gusto tomarse unas cuantas cervecitas. 

Cocina para novatos propone al Ministerio correspondiente (¡no hay uno dedicado a la hostelería con la de riqueza y puestos de trabajo que genera este sector!) que obligue a los bares, tascas, terrazas, etc, a poner un cartel bien grande en sitio visible que indique si sirven tapa con la bebida. Es fundamental saberlo antes de sentarse en la mesa. No se puede ir a ciegas en un tema tan delicado. Ahí nos podríamos dar cuenta de la verdadera calidad del local, del cocinero. Sería una forma de dignificar una profesión a la que se le está perdiendo el respeto. Todo el mundo no vale para llevar un bar y la forma más fácil de comprobarlo sería degustando una tapita con una cerveza bien fresca. Llega el calor y es lo que más apetece. Si las tapas son buenas, seguro que el resto de la comida también. Ah, pero al precio de Andalucía.

Después de esta semana dedicada a la investigación nos apetece un potaje de garbanzos pero que no sea muy pesado, un potaje sin chorizo. No os asustéis, está bueno.

Ingredientes: Garbanzos, espinacas, tomate, cebolla, huevo, jamón y pimentón.


Los ingredientes son los de casi siempre




1
2
3
4
Primero. Cortamos la cebolla en trozos pequeños y la ponemos a sofreir. Le añadimos un poco de pimentón. Pasados unos minutos agregamos el tomate rayado o triturado de bote (seguro que optáis por la segunda opción). Poco después ponemos los               taquitos de jamón.
Segundo. Llega el momento de añadir las espinacas. Aunque os parezca que una bolsa es una exageración estáis muy equivocados. Las espinacas menguan muchíííísimo. Las vamos echando poco a poco, pues todas a la vez no caben. 

En la bolsa dice que ya están limpias. Hacemos caso
Tercero. Abrimos el bote de garbanzos, (realmente es lo más difícil de toda la receta), los escurrimos, limpiamos un poco y a la cazuela.

Acabados de echar

Removidos con los ingredientes y un poco de colorante
Cuarto. Añadimos el agua templada y dejamos que hiervan entre 10 y 15 minutos (o más). Un poco antes de servir abrimos un huevo y mientras todo hierve lo removemos. Cuajará en un plis-plas. Servimos y comemos.

A punto de comenzar la ebullición

A falta del huevo, el plato está finalizado
Como casi siempre se nos ha olvidado hacer la foto del plato acabado y servido, lo que ahora se llama el emplatado. Pero como sois muy listos, lo podéis visualizar sin problemas. Aunque parezca un plato tonto, está buenísimo y es bastante saludable.

Hasta la próxima.


viernes, 29 de enero de 2016

Guiso de sepia con patatas

¡Lo que hay que ver! Si pensabais que en esta vida ya lo habíais visto todo es que aún no conoces el siguiente vídeo que está colgado en youtube (como casi todo hoy en día). Se trata de un fragmento de un programa de una televisión alemana de los años 60 en el que, cantando, sí cantando, se enseña a cocinar una paella. ¡Muy fuerte! Seamos positivos y pensemos que hoy en día tienen una imagen muy distinta de nosotros, aunque hagan mal la paella. Se lo perdonamos. 



Hoy en día esto sería denunciable. Imaginad por un momento a todos los talibanes de la paella, sí esos para los que poner costilla de cerdo es casi un sacrilegio. Cuando vean este vídeo qué pensarán, ¿les habrá dado un sofoco?, ¿se habrán quedado sin habla?. "Cocina para novatos les aconseja que se rían y ya está.  Pensad también las atrocidades que cometeremos nosotros cuando nos arriesgamos a preparar comidas típicas de otros países. Alguien cree que en China se come lo que nos sirven en los restaurantes chinos, o sin ir tan lejos, en Italia ¿algún cocinero pondría nata a  la salsa carbonara?. Pues es lo que hay.

No sabemos en qué lugares se prepará el plato que ahora os pasamos a comentar, pero os aseguro novatos, que si os lanzáis vais a disfrutar comiendo de cuchara. Este guiso de sepia con patatas está mejor que la paella que nos ha preparado el amigo alemán. Seguro.

Los ingredientes son los de casi siempre, fáciles de encontrar en cualquier supermercado. Un par de sepias, cebolla, ajo, perejil, pimiento, tomate, patatas, una hoja de laurel y un vasito de vino blanco.

El resto de ingredientes esperando su turno



En este caso las sepias son congeladas 
















Primero. Ponemos la cebolla y el pimiento verde cortados finos a sofreir. Mientras esto sucede aprovechamos para preparar una picaeta con un diente de ajo (si os gusta mucho el ajo podéis poner dos, o tres, o...) y el perejil. También es el momento de cortar la sepia en trozos pequeños, no minúsculos, que quepan en una cuchara.

Esta imagen ya os suena
Segundo.  Una vez la cebolla y el tomate estén en su punto añadiremos la picaeta, el laurel y el tomate. Dejaremos que se sofría todo junto antes de poner la sepia. Volvemos a dejar pasar el tiempo. Echaremos un vasito de vino blanco y esperamos a que se evapore el alcohol.

Acabamos de echar la sepia a la olla
Tercero. Cuando todos los ingredientes estén integrados es el momento de añadir la patata y el agua. La patata la hemos medio cortado con cuchillo pero en el último momento las rompemos con la idea (eso dice todo el mundo) de que suelten el almidón y hagan el caldito espeso. Ponemos el agua y a hervir. 

Patata cortada y rota

En esta ocasión también utilizamos la olla exprés

Después de 20 o un poco más saliendo vapor, ya lo tenemos listo para comer. Falta la foto del plato preparado, pero, cosas del directo, se acabó la batería. No era momento de esperar que los comensales estaban ansiosos. Probadlo. Es fácil, barato y en invierno apetece.

Hasta la próxima